Reflexión Dominical del Padre Pistolas, CRISTO MURIÓ POR NUESTROS PECADOS.

Domingo 18 de abril de 2021.

San Lucas en su narración de su evangelio de las apariciones de Cristo, en el Cenáculo, enfatiza dos cosas:

  1. Cristo es la misma persona que murió en la cruz y para eso, les demuestra sus heridas como lo hacen los grandes generales después de las guerras, y
  2. Como un pescado asado para que vieran que no es un fantasma.

Lo saludan con un signo tradicional judío: “La paz este con ustedes”, que significa “que Dios les conceda todo lo necesario para vivir en amistad con él, en fraternidad con el prójimo y en calma dentro de sí mismo”. Era necesario que Cristo padeciera para entrar a su gloria. El fin de padecer y resucitar era la conversión a Dios y el perdón de los pecados, si no nos confesamos y nos corregimos de nada sirvió tanto esfuerzo por parte de Cristo. Hubo muchos grupos que negaron la resurrección de Cristo:

  1. Docetitas, la humanidad de Cristo fue un disimulo;
  2. Los gnósticos que el cuerpo de Cristo solo fue una prisión para atrapar su espíritu y
  3. Los monofisitas, creían la humanidad de Cristo fue absorta por su divinidad.

Ahora, mucha gente la niega viviendo sin esperanza. Ignorando a los pobres que son la imagen de Cristo. Haciendo daño al universo, quemando, contaminando, matando a sus animales que es la obra de Cristo.

Cristo nos manda ser testigos de su resurrección a sacerdotes y a fieles, ¿cómo seremos testigos? Pues viviendo santamente con alegría, sin adulterios, borracheras y robos; los sacerdotes viviendo castamente sin ocuparnos de negocios, sin borracheras y ayudando verdaderamente a los pobres y curando a los enfermos, la salud y la educación es primordialmente de la iglesia aunque últimamente nos ha querido desplazar el gobierno, pero no nos hagamos pendejos junto con sus padres, debemos hacernos cargo tanto de la salud como de la educación, además si podemos, lo hacían los frailes en el virreinato ¿nosotros porque no? Claro que debemos de trabajar más y ser más generosos.

Pedro nos dice: “arrepiéntanse y conviértanse”. Los peregrinos de Emaús (a 10 kilómetros de Jerusalén) reconocieron a Cristo al partir el pan. Tenemos como intercesor ante el padre a Cristo: arrepiéntanse, con él podemos recuperar la gracia. Cristo era poderoso en palabras y en hechos, admiramos a quienes hablan bien, pero amamos a los que nos hacen favores. Los pueblos recuerdan a los sacerdotes, constructores, a los huevones no los recuerda aunque sean muy santos.

Los policías no regresaron con el prisionero, Jesús: “es que nunca jamás una persona ha hablado tan maravillosamente como este hombre”. Dicho esto, exaltó su aliento sobre ellos y les dijo: “reciban al espíritu santo”. Cristo ha dado a conocer al padre, ha probado el gran amor que nos tiene y hay que amar como él nos ama.

 

Comentario de buen humor:

La ama de casa regaña a la criada y ésta le dice: ¡soy mejor cocinera y ama de casa que usted!..

¿Quién te lo dijo?. Pues su marido.

Además, soy mejor amante que usted. 

¿Quién te lo dijo, mi marido?

No, el chofer.

¡Que Dios los bendiga!.

 

Alfredo Gallegos recuerda que Cristo murió para salvar a los hombres

El Padre Pistolas insiste en amar al prójimo como lo hizo Jesús